Quiero comentar con ustedes que la aventura de ser docente es bastante compleja y llena de matices, atraviesa diferentes estados de ánimo de la persona o más bien diferentes etapas de vida y en muchas ocasiones puede ser gratificante o algo frustrante, sin embargo es inolvidable esta aventura.
En lo personal estoy de acuerdo con el autor de que es mágica la labor del docente, porque en ella podemos poner todo nuestro empeño de tal manera que contagiemos al alumno de las ganas de aprender y ser mejor a cada momento.
Tenemos el reto de diferenciar cada clase una de otra y esto en realidad lo hacemos día con día y de un grupo a otro, porque aun cuando los contenidos sean los mismos nunca los transmitimos de la misma manera esto debido a las características propias de cada grupo.
En mi aventura personal en la docencia me he encontrado en muchas ocasiones con la resistencia de los alumnos a querer aprender algo nuevo, esto debido a que en la educación media superior muchas personas consideran que CONALEP fue su última opción y que están en ella porque no hay de otra, y mi mayor reto es convencerlos de que en la institución pueden aprender lo mismo que en cualquier otro y es motivo de alegría el hecho de lograr que poco a poco vayan obteniendo resultados positivos y disfruten de la aventura diaria de la escuela, pero también me he encontrado con la otra parte apática y que no se quiere integrar al medio escolar y es aquí en donde tengo que poner todo mi esfuerzo por convencerlos y tratar de incluirlos en la aventura diaria.
Quiero compartir con ustedes una parte de la lectura que me hizo reflexionar sobre mi labor como docente y la pongo textual “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aún, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era que era su vida pensar y sentir y hacer pensar”
Considero y díganme si me equivoco que esta es la parte medular del proceso enseñanza aprendizaje y el pensar, sentir y hacer pensar es lo que queremos lograr en cada uno de los involucrados en este proceso.
Por ello sigo considerando que labor docente aunque tiene sus tropiezos es una labor apasionante.
Saludos
En lo personal estoy de acuerdo con el autor de que es mágica la labor del docente, porque en ella podemos poner todo nuestro empeño de tal manera que contagiemos al alumno de las ganas de aprender y ser mejor a cada momento.
Tenemos el reto de diferenciar cada clase una de otra y esto en realidad lo hacemos día con día y de un grupo a otro, porque aun cuando los contenidos sean los mismos nunca los transmitimos de la misma manera esto debido a las características propias de cada grupo.
En mi aventura personal en la docencia me he encontrado en muchas ocasiones con la resistencia de los alumnos a querer aprender algo nuevo, esto debido a que en la educación media superior muchas personas consideran que CONALEP fue su última opción y que están en ella porque no hay de otra, y mi mayor reto es convencerlos de que en la institución pueden aprender lo mismo que en cualquier otro y es motivo de alegría el hecho de lograr que poco a poco vayan obteniendo resultados positivos y disfruten de la aventura diaria de la escuela, pero también me he encontrado con la otra parte apática y que no se quiere integrar al medio escolar y es aquí en donde tengo que poner todo mi esfuerzo por convencerlos y tratar de incluirlos en la aventura diaria.
Quiero compartir con ustedes una parte de la lectura que me hizo reflexionar sobre mi labor como docente y la pongo textual “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aún, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era que era su vida pensar y sentir y hacer pensar”
Considero y díganme si me equivoco que esta es la parte medular del proceso enseñanza aprendizaje y el pensar, sentir y hacer pensar es lo que queremos lograr en cada uno de los involucrados en este proceso.
Por ello sigo considerando que labor docente aunque tiene sus tropiezos es una labor apasionante.
Saludos
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